Dudas con la construcción del muro

¡ahora sí!

¿Es posible construir un muro fronterizo sin la ayuda de la gente que, precisamente, se quiere dejar fuera del país?

Esta pregunta es válida y frecuente en la frontera, sobre todo en el Valle del Río Grande, donde la construcción continúa a pesar de la oposición de los locales. Aunque el muro de 70 millas en el valle sigue generando procesos judiciales, las primeras secciones de su levantamiento empezaron el mes pasado.

Los residentes del valle aseguran que el muro no sólo no detendrá a los inmigrantes indocumentados sino que seguramente ellos serán contratados para construirlo. Se estima que unos 8 millones de trabajadores indocumentados viven en Estados Unidos y cerca de uno de cada cinco se emplea en la construcción, según un informe del Pew Hispanic Center.

Las autoridades federales dicen que han adoptado las medidas necesarias para asegurarse de que sólo trabajadores con documentos construyan el muro que el Congreso aprobó en 2006 en nombre de la seguridad nacional. Estas medidas incluyen un sistema electrónico para verificar los números del Seguro Social de sus trabajadores.

En todo caso, si es que los trabajadores indocumentados llegaran a construir el muro, tampoco sería la primera vez. En 2006, una compañía fabricante de muros en el sur de California acordó pagar cerca de $5 millones en multas por contratar a indocumentados en la construcción de un muro en el espacio que incluía la frontera entre San Diego y México.

El muro tiene dos objetivos

En el condado de Hidalgo la seguridad fronteriza va de la mano con el control de las inundaciones. A fines de julio, después de que el huracán Dolly arrasó en el sur de Texas, se empezaron a construir los primeros segmentos de un muro de 18 pies de alto y 22 millas de largo por Río Grande.

Este proyecto es realizado en conjunto entre el condado y el estado federal. “Es para asegurar las fronteras y controlar las inundaciones”, afirmó la vocera del condado Cari Lambrecht.

Las barricadas son fruto de un compromiso federal para lograr construir la muralla y van a lograr que los diques cumplan con los niveles estándares. Difícilmente se verán desde el norte, agregó Lambrecht.

A fines de año, el gobierno federal pretende tener construidas 670 millas de muro que bloqueen el paso de los vehículos y peatones a lo largo de las 2,000 millas de frontera. Hasta ahora se han completado 333 millas según el Departamento de Seguridad Nacional.

Pero desde el inicio los planes del gobierno provocaron la ira de muchos en el sur de Texas, donde largas extensiones de tierras que llegan a la orilla del río son propiedad privada de rancheros, granjeros, descendientes de indígenas y personas que heredaron la tierra hace más de 300 años de los colonizadores españoles. Los críticos también agregan que además de remecer la vida de la gente del comercio y de los bienes que han transitado libremente por Río Grande hace siglos, un muro dañará el medio ambiente, la economía, los lazos de amistad y de negocios con México, el mayor socio comercial de Texas.

Los investigadores aseguran que la mitad de los cerca de 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos ingresaron al país en forma legal, pero que se quedaron después de que vencieran sus visas. El muro, según ellos, no va a detener ese tipo de inmigrantes.

El muro también enfrenta desafíos legales. Cuando se les pregunta si el muro puede llegar a construirse en el plazo establecido sin ayuda de trabajadores indocumentados, algunos aseguran que es imposible. Si bien la ley federal prohíbe contratarlos, cerca de 9% de la fuerza de trabajo de Texas no tiene permiso para trabajar. A nivel nacional, esa cifra es de 5%. Muchos empleadores y empresas argumentan que ellos están en desacuerdo con los fraudes de inmigración, pero que no pueden garantizar que los documentos presentados sean verdaderos.

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